ELLEN G. WHITE ES EL AGUILA DE APOCALIPSIS CAPITULO 8, Y ESTE FUE EL MENSAJE QUE DIOS LE ENTREGO

Testimonio para la Iglesia

Apocalipsis, Capítulo: 8 13. Entonces, vi un águila volando alto y oí que decía con voz fuerte: «Desastres, desastres, desastres para los habitantes de la tierra. Comenzarán después de que los tres últimos ángeles toquen las trompetas». 

Palabra de Dios 

EllenG. White: Los juicios de Dios sobre nuestras ciudades

Estando en Loma Linda, California, el 16 de abril de 1906, pasó delante de mí una escena asombrosa. En una visión de la noche, yo estaba sobre una altura desde donde veía las casas sacudirse como el viento sacude los juncos. Los edificios, grandes y pequeños, se derrumbaban. Los sitios de recreo, los teatros, hoteles y palacios suntuosos eran conmovidos y derribados. Muchas vidas eran destruidas y los lamentos de los heridos y aterrorizados llenaban el espacio. Los ángeles destructores, enviados por Dios, estaban obrando. Un simple toque, y los edificios construidos tan sólidamente que los hombres los consideraban resguardados de todo peligro quedaban reducidos a un montón de escombros. Ninguna seguridad había en parte alguna. Personalmente, no me sentía en peligro, pero no puedo describir las escenas terribles que se desarrollaron ante mi vista. Era como si la paciencia de Dios se hubiese agotado y hubiese llegado el día del juicio. Entonces el ángel que estaba a mi lado me dijo que muy pocas personas se dan cuenta de la maldad que reina en el mundo hoy, especialmente en las grandes ciudades. Declaró que el Señor ha fijado un tiempo cuando su ira castigará a los transgresores por su persistente menoscabo de su ley. Aunque terrible, la escena que pasó ante mis ojos no me hizo tanta impresión como las instrucciones que recibí en esa ocasión. El ángel que estaba a mi lado declaró que la soberanía de Dios, el carácter sagrado de su ley, deben ser manifestados a los que rehúsan obstinadamente obedecer al Rey de reyes. Los que prefieran quedar infieles habrán de ser heridos por los juicios misericordiosos de Dios, a fin de que, si posible fuere, lleguen a percatarse de la culpabilidad de su conducta. Durante el día siguiente, estuve pensando en las escenas que habían pasado ante mis ojos y en las instrucciones que las habían acompañado. Por la tarde fuimos a Glendale, cerca de Los Angeles. En el transcurso de la noche siguiente, recibí nuevas instrucciones acerca del carácter santo y obligatorio de los diez mandamientos y de la supremacía de Dios sobre todos los gobernantes terrenales. Me parecía estar en medio de una asamblea, presentando al público los requerimientos de la ley divina. Leí el pasaje relativo a la institución del sábado en el Edén, al final de la semana de la creación, y lo referente a la promulgación de la ley en el Sinaí. Después declaré que el sábado debe observarse como señal de un “pacto perpetuo” entre Dios y los que le pertenecen, a fin de que sepan que son santificados por Jehová, su Creador. Luego insistí en el hecho de que el gobierno de Dios rige supremo sobre todos los gobiernos de los hombres. Su ley debe ser regla de conducta para todos. No es permitido a los hombres pervertir sus sentidos por la intemperancia, o someter su mente a las influencias satánicas, porque ello los deja en la imposibilidad de observar la ley de Dios. Aunque el divino Soberano soporte con paciencia la maldad, no puede ser engañado y no callará para siempre. Su autoridad y supremacía como Príncipe del universo deben ser reconocidas, y las justas exigencias de su ley vindicadas. Muchas otras instrucciones acerca de la longanimidad de Dios y la necesidad de hacer comprender a los transgresores cuán peligrosa es su posición a la vista de Dios, fueron repetidas al público tal como yo las había recibido de mi instructor. El 18 de abril, dos días después de haber tenido la visión del derrumbamiento de los edificios, fui a la capilla de la calle Carr, en Los Angeles, donde se me esperaba. Cuando estábamos cerca de la iglesia, oímos a los vendedores de diarios que gritaban: “¡San Francisco destruido por un terremoto!” Con el corazón lleno de angustia leí las primeras noticias del terrible desastre. Dos semanas más tarde, al volver a nuestra casa, pasamos por San Francisco, y en un coche alquilado visitamos por una hora y media la desolación de aquella gran ciudad. Edificios reputados indestructibles yacían en ruinas. Algunas casas estaban parcialmente hundidas en el suelo. La ciudad ofrecía un cuadro lamentable de la vanidad de los esfuerzos humanos para construir edificios a prueba de fuego y terremotos. Por la boca del profeta Sofonías, el Señor habla de los juicios con que afligirá a los que hacen el mal: “Destruiré por completo todas la cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová. Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los impíos; y raeré a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová... “Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a los príncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero. Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan las casas de sus señores de robo y de engaño. “Y habrá en aquel día, dice Jehová, voz de clamor desde la puerta del Pescado, y aullido desde la segunda puerta, y gran quebrantamiento desde los collados. Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traían dinero. “Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal. Por tanto, serán saqueados sus bienes, y sus casas asoladas; edificarán casas, mas no las habitarán, plantarán viñas, mas no beberán el vino de ellas. “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol. Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra”. Sofonías 1:2, 3, 8-18. Dios no puede tener paciencia por mucho más tiempo. Sus juicios ya comienzan a caer en algunos lugares, y pronto su desagrado se manifestará abiertamente en otros sitios. Habrá una serie de acontecimientos que tendrán por objeto mostrar que Dios domina la situación. La verdad será proclamada en un lenguaje claro e inequívoco. A nosotros, como pueblo, nos incumbe preparar el camino del Señor bajo la dirección de su Espíritu Santo. El Evangelio debe ser proclamado en su pureza. El raudal de aguas vivas debe profundizar y ensanchar su curso. En todos los campos, cercanos y lejanos, habrá hombres que serán llamados a dejar el arado y los negocios que ocupan de costumbre el pensamiento, para prepararse junto a hombres de experiencia. A medida que aprendan a trabajar con éxito, anunciarán la verdad con poder. Merced a las maravillosas operaciones de la Providencia divina, montañas de dificultades serán removidas y arrojadas al mar. El mensaje, que tanto significa para todos los habitantes de la tierra, será oído y comprendido. Los hombres verán dónde está la verdad. La obra progresará más y más hasta que la tierra entera sea amonestada; y entonces vendrá el fin. 

MIS HERMANOS YA LA GRAN MISIÓN DEL PODEROSO CUARTO ÁNGEL DE APOCALIPSIS CAPITULO 18 EMPESO, SU NOMBRE ES EL ARCÁNGEL URIEL. ESE ÁNGEL DE APOCALIPSIS CAPITULO 18 SÍMBOLIZA A UN PUEBLO CON UN MENSAJE QUE ES EL DE DENUNCIAR TODOS LOS PECADOS DE BABILONIA, Y ESE PUEBLO SOMOS NOSOTROS LA IGLESIA DE CRISTO ASÍ QUE SARGAN A DENUNCIAR TODOS LOS PECADOS OCURTOS DE BABILONIA. LOS PECADOS DE BABILONIA SON LOS PASTORES APOSTATA, LOS EXTRATERRESTRES QUE ELLOS CREARON, LA MARCA DE LA BESTIA 666 QUE YA LA VAN A IMPLANTAR QUE VIENE CIENDO UN MICROCHIPC, Y TODA LA CORRUPCIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA ETC. MIS HERMANOS ESA GRAN MISIÓN DEL PODEROSO CUARTO ÁNGEL DE APOCALIPSIS CAPITULO 18 A EMPEZADO Y EL QUE NO PARTICIPE TENGANLO POR SEGURO QUE PERDERA SU SARVACION.

MIS HERMANOS YO SOY EL TERCER ÁNGEL MI NOMBRE ES ENMANUEL GONZÁLEZ Y USTEDES SABEN QUE SOY EL QUE DEVE PREPARAR EL PUEBLO DE DÍOS PARA LA LLUVIA TARDÍA Y SI EN VERDAD NOSOTROS QUEREMOS PREPARARNOS PERSONALMENTE PARA SERVIRLE DE LUZ A LOS QUE ESTÁN PERDIDO TENEMOS QUE DESCARGA ESTE LIBRO DE ELLEN G. WHITE ESTE ES EL NOMBRE DER LIBRO ( Primeros Escritos Ellen G. White). MIS HERMANOS USTEDES SAVEN MUY BIEN QUE EL SÁBADO ES EL SÁBADO EL DÍA DE DESCANSO DE DÍOS Y NO SERA CAMBIADO POR EL DOMINGO ASÍ QUE MANTENGAMONOS FIRMES ASTA EL FINAL ASTA OTENER LA VISTORIA ( Primeros Escritos Ellen G. White).

YO SOY EL TERCER ÁNGEL POR FAVOR ALLUDENME POR QUE TENGO QUE ASER UN VIAJE A ISRAEL Y NO TENGO EL DINERO PARA YO ASER ESE VIAJE. ES QUE TAMBIÉN SOY UNO DE LOS DOS TESTIGOS DE APOCALIPSIS CAPITULO 11 Y POR ESO ES QUE ESTOY APURADO CON ÉSE VIAJE POR FAVOR AGANME CASÓ ALLUDENME. ELLEN G. WHITE: Las profecías acerca de los últimos días demandan nuestra atención Vi luego el tercer ángel. Apocalipsis 14:9-11. Dijo mi ángel [16] acompañante: “Su obra es terrible. Su misión es tremenda. Es el án- gel que ha de separar el trigo de la cizaña, y sellar o atar el trigo para el granero celestial. Estas cosas debieran absorber completamente la mente y la atención”.(1) A medida que se acerca el fin, y la obra de dar la última amo- nestación al mundo se extiende, resulta más importante para los que aceptan la verdad presente tener una clara comprensión de la natu- raleza e influencia de los Testimonios, que en su providencia Dios vinculó con la obra del mensaje del tercer ángel desde su. mismo nacimiento(2).MI DIRECCIÓN: REPÚBLICA DOMINICANA COMENDADOR ELÍAS PIÑAS CALLE PEDRO SANTANA NÚMERO # 23 CELULAR NÚMERO # +1809-361-4794

http://mesaje-de-los-tres-angeles.mozello.es

EL PASTOR DAVID GATES.

http://redadvenir.org/ # https://www.redadvenir.net/

ESTO ERA LO QUE YO ESTABA ESCRIBIENDO, ANTES DE QUE YO DESCUBRIERA QUE ELLEN G. WHITE ES LA ÁGUILA DE APOCALIPSIS CAPITULO 8. 

ME RECUERDO YO EN LOS DIAS QUE YO TENIA MI MOTOR Y QUE ME ESTABAS SINTIENDO RARO. Y QUE ME DECÍA A MI MISMO QUIEN SOY YO QUIEN SOY, Y ESTAVA MUY SENSIBLE Y LE DI PAR DE CHILATA A PAR DE PERSONAS DE MI CHEQUE CUANDO HAUN ESTABA ACTIVO. PERO EN ESO DIAS ME RECUERDO YO QUE ME FUY A SANJUAN EN MI MOTOR Y CUÁNDO REGRESE HAY MISMO COJI OTRO RUMBO Y SUBÍ POR LA CARRERA Y LLEGUE ASTA UN CHEQUEO MILITAR PORAY LEJO POR ESAS LOMAS QUE NUNCA VIERA IDO PORAY Y QUERIA IL JAJAJAJAJA ME ACUERDO QUE ENTRE AL CHEQUEO Y BEBÍ AGUA, Y DE HAY ME DEVORVI PARA TRAS. AMI NO SE ME OLVIDA QUE FUE CUANDO FUY Y DESPUÉS CUANDO VENÍA DE SANJUAN EN ESE TRANCURSO DE ESE TIEMPO FUE QUE ME PREGUNTE QUIEN SOY QUIEN SOY YO. Y DESPUÉS SEGUÍ CON ESOS PENSAMIENTOS Y PENSÉ QUE YO ERA EL ÁGUILA DE APOCALIPSIS CAPITULO 8 PERO ME EQUIVOQUE. ASTA QUE POR FIN DESCUBRÍ QUIEN SOY EL TERCER ÁNGEL DE APOCALIPSIS CAPITULO 14. LA CANCIÓN QUE ME GUSTAVA EN ESOS DIAS ERA ESTA: DE TERCER CIELO- MAS QUE VENCEDOR.

ELLEN G. WHITE ES EL ÁGUILA DE APOCALIPSIS CAPITULO 8 SI O NO

LA BOY A INVESTIGAR PARA VER QUE DIJO ELLA SOBRE ESO TRES ÁNGELES POR QUE ES MUY RARO QUE ESA ÁGUILA NO SEA ELLA. POR QUE SI NOSOTROS ESTAMOS EN LA BIBLIA ELLA TAMBIÉN TIENES QUE ESTAR, ESA ÁGUILA TIENE QUÉ SER LA HERMANA ELLEN G. WHITE 

APOCALIPSIS, CAPÍTULO: 8 13. ENTONCES, VI UN ÁGUILA VOLANDO ALTO Y OÍ QUE DECÍA CON VOZ FUERTE: «DESASTRES, DESASTRES, DESASTRES PARA LOS HABITANTES DE LA TIERRA. COMENZARÁN DESPUÉS DE QUE LOS TRES ÚLTIMOS ÁNGELES TOQUEN LAS TROMPETAS».

ELLEN G. WHITE EL ÁGUILA AMERICANA JAJAJAJAJA. ME BOY A CONSENTRAL EN QUE ELLA DIJO SOBRE LOS DESASTRES Y DEL FINAL ETC.

SI, ELLA ES EL ÁGUILA DE APOCALIPSIS CAPÍTULO 8 AQUÍ ESTA LA VISIÓN QUE EL SEÑOR LE MOSTRÓ.

ELLEN G. WHITE: LOS JUICIOS DE DIOS SOBRE NUESTRAS CIUDADES 

ESTANDO EN LOMA LINDA, CALIFORNIA ETC.